Todo ha empezado,
Lo se porque algo acaba,
Y tanto, tanto, terminó hace tiempo;
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Un mes llora desde entonces,
Días que son semanas,
Con polvo en el viento de meses,
Aliento de años que se pierden.
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A la vida le falta un mordisco,
Un engaño, una vida,
Desde que no está a mi lado.
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Desde que no discutimos
No discuto con nadie,
Y la echo de menos.
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Desde que no nos queremos,
No quiero a nadie,
La echo de menos.
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Desde que invoqué a la coherencia,
Nada es coherente,
Y la echo de menos.
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Desde que la echo de menos,
No hago otra cosa que hacerlo,
Y me muerdo la ausencia.
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El licor con tres hielos,
Que traje de Mallorca;
El ventilador apagado.
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El silencio retumba,
Los hielos se derriten,
Lo demás no termina.
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La vida me pasa de largo sin ella,
La princesa de la mirada perdida,
En el horizonte lejano,
La dueña del firmamento y de un secreto que solo,
Que solo habita en ella;
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Solo habita en ella.
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Y ella aún no lo conoce.
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Mi princesa prefiere creer a desconocidos,
Pensar en lo que sería, castillos de naipes,
Utopías disfrazadas de encaje y glamour,
Y mientras yo masturbando ideas,
Soñando mentiras y deseos que compartí,
Compartí con ella, y ella no quiso.
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Ahora ha terminado todo,
Eso parece claro.
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Y no estoy contento.
Y la echo de menos.
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No se si es bueno o malo.
La echo de menos.
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Y se que la quiero.
(hice lo mejor)